Cuando la nieve desapareció de la cumbre de la cordillera, como consecuencia del cambio climático y de otros impactos de la acción humana, comunidades altoandinas de Ayacucho, Perú, empezaron a sufrir por la falta de agua. Pero la historia de este problema, que comenzó hace veinte años, se convirtió en un ejemplo de solución. Hoy las comunidades tienen el acceso al agua garantizado gracias a un sistema de almacenamiento que desarrollaron a partir de conocimientos tradicionales.
Así como en Perú, comunidades andinas de Bolivia también tienen historias de soluciones para mostrar. Allí realizan trasplantes de bofedales, humedales donde brota la vegetación y que conservan agua en las alturas. La técnica consiste en cortar bloques cuadrados de bofedales sanos y colocarlos en áreas dañadas. El trasplante forma parte de un conjunto de acciones destinadas a preservar el ecosistema.
Estas historias forman parte de un especial publicado por Climate Tracker, con cuatro reportajes sobre soluciones a problemas agravados por la crisis climática. Son narrativas de comunidades que encontraron salidas y lograron resultados positivos desde sus territorios.
Reesscribir el clima
A lo largo del programa “Reescribir el Clima: periodismo de soluciones para transformar narrativas climáticas”, una iniciativa de Climate Tracker América Latina con apoyo de la Oak Foundation, 39 periodistas completaron una capacitación en periodismo de soluciones, un enfoque que consiste en reportar las diversas respuestas que personas, comunidades, gobiernos, empresas, entre otros actores, dan a determinados problemas.
Luego de las capacitaciones, Climate Tracker seleccionó a cuatro periodistas para que escribieran historias originales desde sus países. Además de las historias de Bolivia y Perú, este especial incluye historias de Colombia y Ecuador.
En Nariño, Colombia, la comunidad impulsó procesos de restauración de un manglar mediante la siembra de más de 1.100 semillas de mangle. Al mismo tiempo, enfrentó una lucha judicial para garantizar la titulación del territorio y la protección del ecosistema.
En Playa del Oro, en la provincia de Esmeraldas, Ecuador, la comuna de un asentamiento afroecuatoriano ha protegido 11.000 hectáreas del Chocó, un ecosistema que ha perdido al menos el 90 % del bosque primario debido a la minería y a la extracción de madera. Una serie de decisiones tomadas por la comuna (incluyendo la creación de un grupo de guardabosques y un sistema de toma de decisiones políticas en asamblea) han marcado la diferencia entre la pérdida y la conservación.
¡Revisa todas las historias de soluciones climáticas en el siguiente enlace!