México apuesta por el fracking para producir gas, mientras incumple compromisos de energías renovables

El gobierno mexicano informó que las fuentes de energía renovable generan el 26% de la electricidad en el país, incumpliendo sus metas establecidas para 2024. Pese a este rezago, la administración de Claudia Sheinbaum ahora tiene una nueva apuesta: buscar nuevas técnicas de fracking para producir gas, en un intento por reducir la dependencia energética de Estados Unidos. Organizaciones civiles alertan sobre los impactos que generaría en el territorio y en las comunidades.

En abril de 2026, la directora de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), Emilia Calleja Alor, mencionó que las energías renovables representan cerca del 26% de la capacidad instalada de generación eléctrica en México, impulsadas principalmente por proyectos fotovoltaicos y eólicos. 

Ese mismo mes, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, abrió la puerta a que su gobierno utilice el método de fractura hidráulica, también llamado fracking, para incrementar la producción de gas natural –o gas fósil– del país y garantizar la soberanía energética de México.

El plan mexicano para fortalecer la seguridad energética busca incrementar la producción de gas fósil y reducir la dependencia del país en la importación de este insumo estratégico. De acuerdo con la Secretaría de Energía, en México se consumen diariamente 9.000 millones de pies cúbicos diarios de gas, de los cuales 2.300 millones son producidos por Petróleos Mexicanos (Pemex) y 6.800 millones son de importación. 

Plantas solares en México. Foto: Secretaría de Energía de México.

De acuerdo con la petrolera mexicana, se importaron 830.309.000  pies cúbicos diarios de gas en el primer trimestre de 2026. Por ello, la propuesta es aprovechar las reservas de gas que tiene México y continuar incrementando la generación de electricidad con fuentes renovables, con el objetivo de pasar del 24% al 38% en 2030.

“La SENER, en conjunto con la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y la extinta Comisión Reguladora de Energía (CRE) se propusieron que por lo menos 35% de la generación eléctrica proviniera de energías limpias al cierre del año 2024, de acuerdo con la Ley General de Cambio Climático, sin embargo, esta meta aún sigue siendo una tarea pendiente, ya que en el Sistema Eléctrico Nacional (SEN) sólo se registró que el 24% de la generación proviene de energías limpias (SENER, 2025)”, menciona el Plan de Desarrollo del Sector Eléctrico (PLADESE) 2025.

México depende de las fuentes fósiles para generar electricidad

De acuerdo con el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), entre enero y marzo de 2026, se generaron un total de 80.2 terawatts-hora (TWh) de electricidad. El 60.1% de la generación eléctrica corresponde a ciclos combinados, es decir, mediante el uso de gas fósil y vapor de agua. Le siguen la energía eólica, con una generación de 8.0%; la hidroeléctrica con 7.9%; la térmica convencional con 6.4% y la solar fotovoltaica con 5.5%. 

Cabe destacar que la generación acumulada en el primer trimestre de 2026 se ubicó 6.8 puntos porcentuales por debajo de la meta establecida en el Acuerdo de París y en la Ley de Transición Energética, que estipulan un 35% de generación eléctrica mediante tecnologías limpias en 2024.

“En 2025, el consumo de electricidad en México es altamente dependiente de los combustibles fósiles. Más de las tres cuartas partes de la electricidad proviene de estas fuentes, siendo el gas el mayor contribuyente con más de la mitad del total”, menciona la organización Low Carbon Power.

Entre 2019 y 2024, México no alcanzó sus metas de generación con energías limpias, de acuerdo con datos de la Secretaría de Energía

Por otro lado, México produjo 4.408.340 de pies cúbicos de gas en el primer trimestre de 2025, mientras que en los primeros tres meses de este año tuvo una producción de 4.850.806 pies cúbicos. 

Sin embargo, las importaciones mexicanas de gas provenientes de Estados Unidos fueron de 6.668 millones de pies cúbicos diarios, lo que representó un incremento de 3.4% respecto al año anterior. Desde 2001, las importaciones de gas natural desde Estados Unidos han aumentado año con año.

La situación del gas natural requiere ser considerada con seriedad, ya que no solo es preocupante el ascenso de sus importaciones para cubrir el déficit productivo interno, sino porque es uno de los energéticos de mayor importación a nivel nacional, al igual que la gasolina y el diésel (SENER, 2025). Estos tres tipos de energéticos son los que actualmente alimentan la dependencia energética respecto de los EE. UU. que el gobierno actual planea reducir”, se lee en el documento del PLADESE. 

Mientras que el informe Panorama 2025: producción y comercio exterior de petróleo y gas natural en América Latina y el Caribe dio a conocer que la región tiene una alta dependencia a los suministros de gas fósil, especialmente porque Estados Unidos explica el 59% de las importaciones regionales, las cuales en gran medida son por los flujos hacia México. Esto evidencia la fuerte integración energética en América del Norte.  

El 7 de mayo, el gobierno mexicano anunció la inversión de 7.778 millones de dólares para la ampliación de redes de gasoductos para garantizar el abasto de gas natural en el país. 

Ante esta situación, la presidenta mexicana señaló que esta dependencia genera sensibilidad de variaciones internacionales del precio, vulnerabilidad ante eventos climáticos, conflictos internacionales, limitaciones al desarrollo regional, incertidumbre en la garantía del suministro y dependencia de decisiones extranjeras.

“La dependencia de México al gas natural se ha construido en la relación multilateral con Estados Unidos. La Comisión Federal de Electricidad (CFE) internacional tiene una obligación de compra de 22.000.000.000 de metros cubicos de gas texano, mientras que el consumo necesario de gas natural en México es solo de 9.000.000.000”, mencionó Charlie Punzo, investigador del programa territorio, derechos y desarrollo de la organización Fundar. 

Gobierno mexicano planea el uso de fracking para producir gas

En 2024, el expresidente de México, Andrés Manuel López Obrador, propuso al Congreso mexicano prohibir las actividades de minería a cielo abierto y el fracking. De acuerdo con la iniciativa de ese momento, se buscaba “impedir prácticas que dañan el medio ambiente y la salud de la población mediante la prohibición de las actividades de minería a cielo abierto y del fracturamiento hidráulico con agua como fluido base, para la extracción de hidrocarburos”. 

En contraste, la actual mandataria aseguró que su gobierno busca nuevas técnicas para utilizar el fracking para la extracción de gas. Para ello, conformó un grupo de científicos, quienes analizarán nuevas tecnologías y el impacto de esta técnica en el medio ambiente.  

“Las nuevas tecnologías, las nuevas técnicas, yo dije ‘el fracking tradicional así como inició, ese no’, porque sí tiene impactos ambientales. Hay nuevas técnicas, nuevas tecnologías que nos abren la posibilidad de que el agua sea reciclada, de que no se usen estos químicos tan potentes que son difíciles de reciclar, hay nuevas tecnologías. Hay que estar abiertos a estas nuevas tecnologías para fortalecer la soberanía nacional”, dijo Sheinbaum. 

En tanto, organizaciones civiles rechazaron la premisa de un “fracking sustentable” y criticaron la creación del Comité de expertos para analizar esta técnica. “El fracking no es un asunto meramente técnico; es una decisión política, territorial, climática y de derechos humanos”, expuso Alejandra Jimenez, vocera de la Alianza contra el Fracking. 

Ambientalistas apuntaron que el gas es uno de los principales contaminantes y generadores del calentamiento global debido a la emisión de metano. Por ello, subrayan que el gas fósil no ayuda a transitar al uso de energía renovables y, por el contrario, acelera la crisis climática.

“El fracking no es rentable y tiene grandes repercusiones. Se necesita demasiado territorio, impacta al ambiente, afecta al agua y la salud de las personas. No hay garantías de que la extracción de gas natural por medio de fracking va a dar soberanía energética”, dijo Punzo. 

Entre 2012 y 2026, Pemex perforó 1,095 pozos en Puebla y Veracruz mediante la técnica de fractura hidráulica convencional en un total de 2,164 ocasiones, respondió Pemex a una solicitud de información de El Sabueso.

El uso de gas fósil contradice las metas de México de reducir en un 30% las emisiones de metano y otros gases de efecto invernadero para 2030, de acuerdo con la última Contribución Nacionalmente Determinada de México (NDC, por sus siglas en inglés), que corresponde –en otras palabras– a los compromisos climáticos asumidos por el país en el marco del Acuerdo de París, cuyo objetivo es limitar el calentamiento mundial a muy por debajo de 2°C, preferiblemente a 1,5 °C, en comparación con los niveles preindustriales.  

Precisamente, el fracking aumenta la generación de gases de efecto invernadero, como el metano, agravando el calentamiento global e impidiendo el cumplimiento del Acuerdo de París.

De acuerdo con el informe financiero de Pemex al primer trimestre de 2026, las emisiones de metano (CH4) se ubicaron en 234.1 Mt, lo cual significa un aumento de 51.2% respecto al mismo periodo de 2025. 

“Este aumento se relaciona directamente con las causas operativas que influyeron en el comportamiento de las emisiones totales de CO₂e, particularmente por el mayor envío de gases a desfogues asociado a condiciones de operación y disponibilidad de infraestructura”, se lee en el documento. 

En esa línea, la Agencia Internacional de Energía (IEA) reportó recientemente que México se sitúa por encima del promedio mundial de emisiones de metano. Para Punzo, la posibilidad de que el gobierno mexicano produzca gas fósil con fracking podría incrementar las emisiones de metano del país.

“Para una transición energética es necesario crear las capacidades, el respeto a los derechos humanos y laborales a los trabajadores del sector energético. Asimismo, favorecer modelos pequeños de inversión y de infraestructura para permitir que esa energía pueda transitar de forma segura, permitiendo tarifas justas y estrategias cercanas a la gente”, finalizó.   

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